Entrenando la mente con los seres de luz



Somos expertos en inventarnos cuentos e historias y más grave aún, nos las creemos. Hacemos drama de todo, nos ahogamos en charcos de agua, culpamos, escudriñamos, suponemos. Nos complicamos tanto la vida, nuestros argumentos son tan lógicos y convincentes. ¿Has considerado que es tu forma de pensar, tu manera de “ver” con la mente lo que te mantiene triste o en zozobra y tormento? Mentalidad de escasez, de carencia, de desamor, de conflicto, ¿de cuál estás padeciendo?

Cada uno de nosotros ve el mundo a través de su propia percepción. Tu realidad exterior es tu maestra.  No es severa ni injusta, no castiga ni premia, simplemente es. Te ayuda a recordar el grandioso potencial de tu mente. Literalmente tu vida es una proyección y por qué no, retroalimentación permanente de tus pensamientos. ¿Eres consciente de esto?

Tu capacidad de manifestar se asocia con el hecho de tener tu mente abierta, dispuesta y sintonizada con la sabiduría del corazón. Lo que significa, colmada de amor, libre de juicios, culpa, resentimiento, condiciones y expectativas. Decía Plutarco: “El cerebro no es un vaso por llenar, sino una lámpara por encender”. Si, eso somos, lámparas conectadas siempre con Dios. El Creador es la energía que nos nutre y sostiene.

Eliminar la creencia de que Dios se encuentra fuera de nosotros y que estamos desligados de Él, es lo primero por hacer. Dios siempre está con nosotros, no hay manera de perder la conexión. Nunca hemos estado separados ni lo estaremos. Es cuestión de reconocerlo y encender cada uno el botón del “ON”, porque conectados estamos. Cada uno dispone apagar o encender el interruptor. Eso es hacer toma de conciencia, eso es lo que se llama en términos espirituales: despertar.

El dominio de tus propios pensamientos es clave para tu despertar. Es ahí en tu mente en donde eliges a Dios, es ahí en donde decides quién camina contigo, es desde allí mismo donde te distancias. La mente es la que se desespera. Afortunadamente, los ángeles y tantos otros seres de luz, maestros ascendidos siempre están dispuestos a ayudarnos a restaurar la Presencia de Dios en nuestro ser.

Para transformar tus experiencias de vida, indiscutiblemente tienes que modificar la naturaleza de tus pensamientos. Es como hacerle limpieza al software de tu mente. Si hay algo que nos toca hacer, por así decirlo, es volver conscientemente al amor, procurar el amor en cada instante y espacio de nuestra vida. Porque donde el amor se ausenta, se hospeda el miedo. El punto final de todo esto es renunciar al sistema de pensamiento que nos enseñaron, el que se basaba en el miedo e instalar uno nuevo cimentado en el amor. Porque Confiar en Dios es lo mismo que confiar en el amor. Y es darle la entrada en nuestra mente al Poder Superior del Creador.

Pide a tus ángeles que te ayuden a purificar tus pensamientos carentes de amor. Que sean ellos tus compañeros incansables, quienes te apoyen en tu deseo de entrenar tu mente.  Ellos son tus entrenadores, tu eliges hacer el ajuste. Es tu elección cambiar de mentalidad con respecto al mundo. No es afuera que se debe dar el cambio, es adentro. Somos nosotros mismos quienes necesitamos transformarnos.

Desde el amor, selecciona tus pensamientos. Si no sabes cómo hacerlo, pide a tus ángeles que te colaboren. Tu ya sabes que están disponibles siempre. Y hay muchos ángeles sin empleo, esperando tu solicitud. A mis pacientes generalmente les cae en gracia, cuando menciono esto. Estoy convencida de que así es. Pero no me creas, prueba tu también. Continuamente están atentos a cualquier seña nuestra. El deseo de querer limpiar tu mente es indispensable, tu permiso lo es también; los ángeles no presionan a nadie.

Si tus pensamientos encierran bondad, compasión y amor, quédate con ellos. De lo contrario, entrégalos. Pídele a Jesús, al Espíritu Santo, a tus ángeles y a los arcángeles que se hagan cargo. Invoca a tus ángeles de la guarda para que te recuerden el amor que ya eres, al arcángel Miguel para que corte de raíz lo que no provenga de la Luz de Dios y te devuelva a su Unidad. Al arcángel Jophiel para que embellezca tus pensamientos, al arcángel Uriel para que los abrillante y al arcángel Rafael para que los sane.

“Dios Padre, en tus manos pongo mi mente y mis pensamientos. Ayúdame a limpiarme, a descartar lo doloroso, lo que no sea útil y por ende no proceda de Ti”

Ama, vivencia, mantén tus pensamientos en el ahora. Recuerda que el ego basa sus percepciones en las experiencias del pasado y las proyecta en el hoy para fabricar cuestiones similares en el futuro. No deambules entre lo que ya pasó y lo que podría ocurrir, esos son terrenos del ego. No interpretes, no juzgues, no le otorgues significado a nada. Simplemente permite que sea.

Experimenta la vida como es, sin el dolor del pasado o la ansiedad por el futuro. Sitúa tu mente en el hoy y serás libre. Desde ahí es que la mente es realmente creativa. Ese es el punto desde donde debemos existir. Si entrenas tu mente para vivir en el presente, muere el ego rompiendo con las cadenas y percepciones del pasado. Sin duda, en conciencia y desde el amor, el mañana se cuidará de si mismo.
 
Vive en el presente, elige de nuevo a cada instante, cambia tu pauta mental. Tu mente hace parte de la mente de Dios.

“Dios Padre: Elijo de nuevo. Ante esta circunstancia, respecto a ésta persona o a mi mismo, elijo de nuevo. Tu me ofreces la posibilidad permanente de cambiar de parecer. Y hoy quiero pensar en la misma dirección de tus pensamientos”.