Las funciones de los ángeles guardianes



Se cuenta que el Papa Juan XXIII,  en una confidencia con un obispo canadiense, le contó que fue su ángel guardián quien le inspiró la idea del revolucionario Concilio Vaticano II; también, este Papa devoto de los ángeles dijo en cierta ocasión: “El ángel custodio es un buen consejero, intercede cerca de Dios a favor nuestro; nos ayuda en nuestras necesidades, nos defiende de los peligros y de los accidentes. Me gustaría que los fieles sintieran toda la grandeza de esta asistencia de los ángeles”.

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Y… ¿cuáles son las principales ayudas en que se muestra esa “grandeza” de la “asistencia de los ángeles”?. Veamos:

Los ángeles guardianes libran constantemente a sus protegidos de peligros físicos y espirituales. Así, en Génesis 48-16 se lee: ‹‹Que el ángel que me ha librado de todo mal -dijo Israel a su hijo José- bendiga a estos niños››

Frenan a los demonios y espíritus malignos para que no nos hagan todo el mal que nos harían sin su ayuda. El ejemplo perfecto está en el Libro de Tobías, donde el Arcángel Rafael lo acompaña y le dice cómo derrotar al demonio Asmodeo, ya que Tobías iba a casarse con Sara, que había enviudado de sus siete anteriores maridos en la noche de bodas, a causa de los celos de Asmodeo, que los mataba para que no consumasen la unión…

Nos inspiran pensamientos y emociones espirituales, así como sabios consejos (Gen 16 y 18; Act 5.8.10).

Interceden por nosotros ante Dios, presentándole nuestras oraciones para que las oiga más benignamente (porque igual las escucha, ya que es omnisciente). También, imploran ayuda divina cuando ven que la necesitamos, aún si no reconocemos esa necesidad o si, al recibir la ayuda a causa de la intercesión angélica, no percibimos tampoco esta ayuda (Tob 3 y 12; Act 10).

Aclaran nuestro intelecto, a fin de que podamos captar mejor la verdad
Nos asisten en la muerte, acompañándonos al Purgatorio o al Cielo. 

En el Antiguo Testamento, se daba a entender que los ángeles acompañaron a los patriarcas al “seno de Abraham” (el Cielo); y, al respecto de esta función de los ángeles guardianes, Santa Francisca Romana dijo: “Cuando un hombre muere, su ángel custodio conduce su alma al purgatorio y se pone a su derecha… El ángel presenta a Dios las oraciones que se le hacen e intercede por la abreviación de sus sufrimientos”.

Reciben las oraciones que la gente manda para las almas que están en el Purgatorio. En este punto, se da a entender que es el ángel guardián de la persona que está en el Purgatorio, aquel que recibe las oraciones que a su protegido, mismo que cuidara en la vida terrenal, le están enviando ahora que experimenta el penoso proceso de la purificación.

Finalmente, los ángeles guardianes, una vez que sus protegidos han muerto y ascendido al Cielo (los que sí fueron…), ya no los protegen sino que reinan y gozan junto a ellos, dándoles también algunos “ministerios de iluminación”